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El enojo es una manifestación de molestia por algo. Todos creemos que nos enojamos por lo que nos pasa o por lo que la gente nos hace o dice, esto es parcialmente cierto.

El enojo como muchas otras emociones puede desencadenarse automáticamente, brotar sin que nos demos cuenta del momento en que aparece, surgir sin que conozcamos la causa real que lo provoca.

Sin embargo son nuestro sistema de creencias puede  aumentar, mantener o disminuir nuestro enojo.

Podemos enojarnos cuando nos sentimos atacados, ignorados, rechazados o excluidos, engañados, acusados injustamente o avergonzados, frustrados ante una pérdida o ante la imposibilidad de lograr lo que deseamos, inferiores o descalificados.

El enojo cobra fuerza cuando pensamos que algo es injusto, o que alguien se siente superior a nosotros, o que alguien quiere abusarse, o bien si nos enojamos quizá evitamos ser atacados.

Nos enojamos muchas veces para evitar vincularnos, por temor a ser lastimado o bien con el enojo nos sentimos falsamente protegidos y enmascaramos un sentimiento de inseguridad o de baja autoestima.

Cuando no aprendimos a manejar los impulsos o no tomamos contacto con nuestras emociones, es más probable que el enojo se suceda ante hechos que nos frustren y actuemos sin que medie el pensamiento.

Las consecuencias del enojo por lo general influyen en todas las áreas de nuestra vida; a nivel fisiológico  los médicos nos cuentan que cuando nos enojamos, aumenta la frecuencia cardíaca, la tensión arterial y la producción de testosterona, disminuye el cortisol (la hormona del estrés), y el hemisferio izquierdo del cerebro se ve más estimulado.

A nivel familiar o social, nuestras relaciones pueden alterarse y generar crisis, provocando respuestas inadecuadas, como distancias afectivas, resentimientos, etc.

A nivel emocional, cuando nos enojamos, perdemos el control de la situación y como consecuencia inhibimos  nuestras habilidades para resolver y esto puede generarnos sentimientos de vergüenza o culpa y aumentar aún más nuestra molestia.

A nivel personal nos perdemos de disfrutar de las situaciones y relaciones que transitamos y también  perdemos  nuestra capacidad de análisis para resolver adecuadamente.

Lic. Patricia Ismirlian

Terapeuta Familiar y de Pareja, Coordinadora grupal de INAC

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