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Según la OMS (Organización Mundial de la Salud), el término “Salud” hace referencia a un estado de “completo bienestar físico, mental y social y no solo a la ausencia de afecciones y enfermedades”.

Nuestra salud mental afecta la forma en como pensamos, sentimos y actuamos cuando lidiamos con la vida, nuestra capacidad para afrontar situaciones que nos generan estrés y en cómo nos relacionamos con otras personas y tomamos decisiones.

Pero, la salud mental es más que la ausencia de enfermedad mental. Sin salud mental, no hay salud. Actualmente está bien establecida la importancia que tiene la salud mental para el mantenimiento de nuestra salud física adecuada, así como también para la recuperación de enfermedades físicas.

Si analizamos al término “salud mental” dentro de nuestro contexto cultural, podemos observar que, en primer lugar, la salud mental involucra al logro propio, de tal forma que nosotros, como individuos, podemos explotar plenamente nuestro potencial.

En segundo lugar, el control que cada uno de nosotros ejercemos sobre nuestro medio y con nuestro aporte sobre él.

Finalmente, salud mental implica también ejercer cierta autonomía que nos permite identificar, confrontar, resolver problemas y enfrentar adversidades.

Hay quienes opinan, como HB. Murphy (1978), que la definición de salud mental está claramente influenciada por la cultura que nos define. Es decir, el término “salud mental” tiene diferentes significados dependiendo del entorno, la cultura, las influencias socioeconómicas y políticas.

Muchas veces nos resuena el término “Resiliencia”. Pero, ¿qué significa y cuál es la relación entre este término y la salud mental?

Resiliencia refiere nuestra capacidad para afrontar las adversidades y para evitar el colapso nervioso cuando se producen situaciones en nuestro medio que nos generan estrés. Podemos considerar también que no todas las respuestas al estrés son patológicas y las mismas pueden funcionar como mecanismos adaptativos    para afrontas las adversidades que se presentan. La resiliencia difiere de una persona a otra.

Promoción de la salud mental y Prevención de los Trastornos Mentales.

La promoción de la salud mental tiene como objetivos proteger, promover y mantener el bienestar emocional y social y crear las condiciones individuales, sociales y ambientales que permitan el desarrollo psicológico y psicofisiológico óptimo, así como potenciar la salud mental respetando la cultura, la equidad, la justicia social y la dignidad de las personas. Las iniciativas implican a los individuos (aquellos en riesgo de padecer trastornos mentales, los que los padecen o los que están recuperándose de ellos) en el proceso de conseguir una salud mental positiva, de mejorar la calidad de vida y estrechar las distancias en las expectativas de salud entre países y grupos.

La prevención de los trastornos mentales se centra en reducir los factores de riesgo, la incidencia, la prevalencia y la recurrencia de los trastornos mentales, así como la duración de los periodos sintomáticos o las condiciones de riesgo para el desarrollo de una enfermedad mental, previniendo o retrasando las recurrencias, así como el impacto de la enfermedad en la persona afectada, su familia y la sociedad.

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